Hay tradiciones que sobreviven porque alguien se empeña en que no desaparezcan. En Abejera, ese empeño tiene forma de máscara, de cencerros, de tenazas extensibles y de unos personajes que, cada 1 de enero, vuelven a tomar las calles para representar un rito que forma parte de la identidad del pueblo. Los Cencerrones no son una recreación cualquiera ni una fiesta que se pueda trasladar a cualquier fecha del calendario. Son una herencia que sus vecinos han recibido de sus mayores y que ahora tienen la responsabilidad de entregar a quienes vienen detrás.
Con esa voluntad de acercar su historia, explicar sus particularidades y reivindicar su conservación, la Asociación Cultural El Castro organiza este sábado, 31 de octubre, la primera Jornada de Exaltación de los Cencerrones. Una cita que nace con vocación de continuidad y que llega después de que la mascarada obtuviera en noviembre de 2025 la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León.
Su presidente, Óscar Río, explica que la iniciativa surgió durante los trabajos realizados en verano con los niños del pueblo, a quienes se grabó un documental sobre los Cencerrones Infantiles. La posibilidad de organizar una jornada específica, unida al reconocimiento turístico y al apoyo recibido del Patronato de Turismo, terminó de dar forma a una propuesta que la asociación quiere consolidar en los próximos años.
La intención es que quienes se acerquen a Abejera puedan descubrir aquello que normalmente queda fuera del alcance de los espectadores. La exposición permitirá contemplar los trajes, las máscaras y los diferentes elementos que componen la mascarada, conocer de qué materiales están hechos y acercarse a piezas tan características como las tenazas o los cencerros. También habrá actividades para los más pequeños, que podrán dibujar y recrear a los personajes.
Pero uno de los momentos más especiales llegará con el estreno del minidocumental dedicado a los Cencerrones Infantiles de 2026. Una grabación realizada en agosto que permitirá a sus protagonistas verse reflejados en una pantalla y, al mismo tiempo, compartir con el resto del pueblo una experiencia que pretende contribuir a que la tradición siga pasando de generación en generación.





