La Asociación para la Defensa de Sanabria y Carballeda y la Asamblea Rural de Aliste impulsaron ayer una acción de protesta en Peña Mira, en el término de Villardeciervos, contra los recortes de servicios sociales en el medio rural y por una mejor gestión de la Reserva Regional de Caza Sierra de la Culebra.
Las asociaciones denuncian que esta reserva "es un excelente coto de caza para una minoría, y una fuente de perjuicios múltiples para los pueblos y propietarios de los terrenos afectados". Asimismo, afirman que "desde siempre, ha sido administrada de forma autoritaria y antidemocrática por el poder de turno, haciendo oídos sordos a las continuas quejas y reclamaciones de los ciudadanos de los pueblos afectados".
No obstante, las reivindicaciones no se quedan ahí y van a problemas mucho más profundos: "Los vecinos de los pueblos, en su mayoría de edad avanzada, vienen padeciendo severos recortes en inversiones, así como en bienes y servicios sociales. Esto hace que la dinámica de despoblamiento se agrave aún más: no hay trabajo para los jóvenes, no se invierte en yacimientos de empleo productivos y se precariza cada día más la asistencia sanitaria y la protección social, abocando a todos, mayores y jóvenes a la diáspora migratoria. Cuesta más y se destinan más medios materiales y humanos para la citada reserva de caza que para el sostenimiento del sistema educativo y sanitario en los municipios afectados de las comarcas de Aliste-Sanabria-Carballeda", lamentan.
Del mismo modo, las asociaciones apuntan que "no parece que la reciente declaración de Reserva de la Biosfera en amplias zonas de la provincia vaya a suponer beneficios para sus habitantes, que en muchos casos no tienen garantizado ni el acceso a las comunicaciones".
Así las cosas, los promotores de la protesta sostienen que "si no se apuesta por el futuro de los jóvenes, y se les abandona a la intemperie, tal y como se está haciendo, si una parte de los médicos se los llevan a Zamora capital, deteriorándose aún más la asistencia sanitaria, el cierre de los pueblos está garantizado a muy corto plazo".
MANIFIESTO ÍNTEGRO
Buenos días a todos, participantes en esta cuarta subida a Peña Mira.
Nos juntamos un año más en esta emblemática cima de la Sierra de la Culebra, lugar habitado desde tiempos prehistóricos, frontera natural y política entre españoles y portugueses, para que nuestro espíritu reivindicativo descienda por sus laderas y llegue a tierras de Aliste, Sanabria y Carballeda. Un sentimiento crítico y de rebeldía frente al declive de nuestros pueblos y la ineficacia de unas instituciones encorsetadas a las cadenas de mando y las tareas burocráticas.
¿A quién de los nacidos y amantes de esta tierra no se le parte el alma contemplando en nuestros pueblos tejados hundidos, fachadas resquebrajadas y hasta manzanas enteras derruidas? ¿Quién puede mostrar indiferencia al ver tantas puertas cerradas, con el rostro de las familias que un día echaron la llave pensando en regresar pero que jamás volvieron? ¿Qué corazón no se hiela al mirar por una ventana y ver alcobas con enseres pulcramente colocados, y sobre la amarillenta colcha de la cama una biga quebrada por la carcoma? Escenas tristes, muy tristes; pero demasiado habituales en nuestras calles.
En contrapartida a estas imágenes lo que llamaríamos la fotografía de la ignominia y la vergüenza; aquella que podemos obtener desde el Puente Tera mirando al sierro de Val de Santa María, abierto en canal por las vías del AVE, sujeto a los imponentes muros del viaducto y humillado en su altura por las desafiantes torres del tendido eléctrico hincadas en su costado; y todo ello rodeado por el embalse del Agavanzal que, junto a los de Sandín y Valparaíso, tienen engullidos bajo sus aguas pueblos, huertos, prados y paisajes; sin olvidar el abandono de los semicubiertos puentes de piedra, orgullo de la cantaría de la comarca, que cualquier día caerán al paso de los camiones y de la historia.
Siendo quien les habla poco más que un adolescente allá por el año 1979, cuando se iniciaba la construcción del embalse de Valparaiso, al coincidir junto a uno de los ingenieros que dirigían las obras ingenuamente le dije: "Con la altura que le van a dar ustedes a la presa, las aguas embalsadas podrían llegar por su propio peso a Villanueva y regar su término municipal". La respuesta que me dio la recuerdo bien todavía: "Si hombre, para eso invierte capital Iberduero; para regar el término de tu pueblo". Han pasado ya muchos años de aquellas palabras pero el mensaje de las mismas sigue repitiéndose: nuestras aguas, nuestras tierras y hasta nuestro aire al servicio de anónimos y lejanos intereses.
Muchos de nosotros hemos pasado media vida oyendo hablar de los problemas del País Vasco y ahora, la otra media, escuchando los de Cataluña. ¿Para cuándo hablar de los nuestros? De la falta de trabajo, de la precariedad en los servicios, de la errática gestión medioambiental; en definitiva, de la despoblación del territorio. Que nuestra presencia aquí, en este 14 de agosto de 2015, sea como una de esas banderas que machaconamente vemos en televisión.
A ninguno de los colectivos de plena actualidad le ha sido fácil lograr sus objetivos, pero con la constancia, la imaginación y el esfuerzo los han conseguido. Andalucía acaba de recibir hace unos días la nada desdeñable cifra de 2.400 millones de euros para el desarrollo de su medio rural; curiosamente una de las comunidades autónomas con mayor incremento demográfico de los últimos años. Ya que los votos parecen insuficientes, ¿necesitamos también nosotros dar un golpe de efecto mediático capaz de hacernos oír en los medios de comunicación y en consecuencia en las mesas de la negociación financiera y de la deuda histórica? Sin duda, nuestra endémica falta de vitalidad política es causa directa de nuestras desgracias colectivas; porque las sociedades avanzan cuando desarrollan procesos de autocrítica reconducidos hacia fines comunitarios.
¿Qué papel han desempeñado en esta tierra las estructuras políticas vigentes desde la transición? ¿Cuál es el balance de instituciones paralelas creadas para el desarrollo de Sanabria y Carballeda? Necesitamos un impulso renovador capaz de articular mayores cotas de poder destinadas al desarrollo de nuevas estrategias, particularmente las relacionadas con el sector industrial y de la artesanía; porque, no nos engañemos, sin trabajo no hay juventud, sin niños no puede haber escuelas, sin usuarios serán inútiles los transportes y si deja de haber gente mayor en nuestros pueblos incluso llegará el día en que sobren ambulatorios y residencias de la tercera edad. ¿Cómo romper este círculo sin fin? La unificación de ayuntamientos no es una medida suficiente pero si necesaria para mejorar la distribución de bienes y servicios, ampliar el campo del juego político y, sobre todo, tener más fuerza para demandar inversiones y gestionar los recursos propios. ¿Qué miedos han surgido en la Junta de Castilla y León para frenar esta medida?
Que esta cuarta concentración de Peña Mira ayude a conseguir estos y otros objetivos:
- Por una mayor rentabilidad de los fondos públicos; menos cámaras de vigilancia y centros de interpretación y más proyectos creadores de empleo en nuestras comarcas.
- Por una gestión medioambiental ligada a los intereses de la zona. Si la sociedad moderna y las instituciones europeas señalan a estas tierras como reserva de la biosfera han de sufragar los costes que conlleva.
- Por una eficiente cobertura de las telecomunicaciones; no solo de internet y telefonía móvil sino también y todavía de radio y televisión.
- Por la defensa de nuestro patrimonio arquitectónico, histórico y cultural; con evidentes problemas de conservación.
- En definitiva, por nuevas iniciativas políticas, económicas y sociales que frenen la despoblación, el paro y la emigración en nuestras comarcas de Aliste, Sanabria y Carballeda.



