Mientras el calor estival aprieta y, en consecuencia, el riesgo de incendios tiñe de preocupación Castilla y León, en la Base Helitransportada de Villaralbo una jornada de calma no significa ni mucho menos inactividad. En estas instalaciones, levantadas al norte del municipio zamorano, en una zona rodeada de maizales y cercana al río Duero, cada día transcurre entre entrenamientos físicos, maniobras de embarque en helicóptero, formación continua y el mantenimiento de unos equipos que, en cualquier momento, pueden recibir la orden de salir a actuar en una emergencia. Y es que la rutina puede romperse con una simple llamada o aviso. A partir de ahí, cada minuto cuenta.