La Plaza Mayor de Tábara se llenó este domingo de silencio, de rabia contenida y de una emoción que era imposible de disimular. Más de 300 personas se concentraron en el centro de la localidad zamorana para recordar a su querida vecina Leticia Rosino, asesinada hace ahora ocho años, en un acto marcado por un dolor que no cesa y por la indignación ante la puesta en libertad de su agresor.

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