Porto y Prioro unirán sus caminos para reivindicar un patrimonio que durante siglos ha marcado la vida de sus territorios: la trashumancia y las vías pecuarias que conectaban los pastos de invierno con los puertos de montaña. Los ayuntamientos de ambos municipios han acordado formalizar un hermanamiento que busca estrechar la colaboración y poner en valor la identidad cultural ligada al pastoreo y la ganadería extensiva.
El acto tendrá lugar el próximo 31 de octubre en Porto, en el marco de la I Feria de la Trashumancia, y servirá para estrechar los vínculos entre dos territorios de montaña que han estado conectados históricamente por el movimiento de los rebaños.
Porto, en la Alta Sanabria, forma parte del recorrido de la Cañada Real de la Plata y del Cordel Sanabrés, mientras que Prioro está vinculado a la Cañada Real Leonesa Oriental. Ambos municipios fueron utilizados históricamente como agostaderos, destino de los rebaños durante los meses de verano, dentro de una red de caminos ganaderos que durante siglos articuló buena parte del territorio.
El hermanamiento pretende aprovechar esos vínculos para compartir experiencias y recursos y favorecer la conservación y divulgación del patrimonio material e inmaterial relacionado con la trashumancia. Entre los ámbitos de colaboración figuran la toponimia, la gastronomía, la artesanía, el pastoreo y la ganadería extensiva.
El acuerdo también plantea utilizar este patrimonio como una herramienta frente a dos de los grandes desafíos de las zonas de montaña: el reto demográfico y el cambio climático.
Un paisaje construido por los pastores
Porto quiere poner especialmente en valor su denominado Paisaje de la Trashumancia y de la Piedra Seca, dos manifestaciones estrechamente ligadas a la historia del municipio. La piedra seca, al igual que otras expresiones de este patrimonio tradicional, forma parte del patrimonio cultural inmaterial reconocido por la UNESCO.
El paisaje de Porto conserva además numerosos vestigios de la actividad ganadera. El documento 'Roldamiento de la Sierra Calva' de 1578, conservado en el Archivo del Reino de Galicia, recoge alrededor de 200 majadas, la mayor parte de ellas situadas en las sierras del municipio.
Muchas de estas construcciones y espacios vinculados al pastoreo han llegado hasta la actualidad y mantienen distintos grados de uso. Entre ellas se encuentran la Mallada dos Currais, Mallada de Valdesirgas, Mallada de Valdeinferno y Mallada de Santos, además de otras majadas repartidas por el territorio.
A ellas se suman las denominadas pirrizolas de piedra, elementos tradicionales que servían como referencia y orientación para los pastores y que todavía salpican las montañas. Algunas de estas marcas continúan señalando antiguos caminos utilizados hoy también por montañeros y senderistas.
Majadas, pirrizolas, sestiles, lobadías, umbrías, solanas, lagunas y pastos forman parte de un paisaje modelado durante generaciones por la actividad ganadera.
Dos territorios unidos por las cañadas
El hermanamiento entre Porto y Prioro pretende recuperar precisamente esa conexión entre los lugares de origen y destino de los rebaños. Las cañadas, cordeles y veredas constituyen una extensa red de caminos ganaderos, pero su recorrido no terminaba en las vías pecuarias: los puertos de montaña eran el destino de los animales durante los meses de verano.
De ahí que ambos municipios defiendan la necesidad de incorporar también los territorios de montaña a las iniciativas de recuperación y divulgación de la trashumancia, poniendo el foco en los paisajes, construcciones y formas de vida que han quedado vinculados a ella.
Bajo el lema 'Porto y Prioro: los pastores del tiempo', ambos ayuntamientos plantean el hermanamiento como el inicio de una relación de colaboración para preservar ese legado y proyectarlo hacia el futuro.
“Al abrigo de las ancestrales majadas creamos lazos para el futuro”, recoge el documento que formaliza el acuerdo.
El primer gran encuentro tendrá lugar el 31 de octubre en Porto, coincidiendo con la celebración de la I Feria de la Trashumancia, donde ambos municipios harán oficial un vínculo que busca mantener vivos los caminos, los paisajes y la memoria de quienes durante generaciones recorrieron las montañas siguiendo el ritmo de los rebaños.



