El ritual del Zangarrón comenzó ayer, cuando por la mañana se realiza el último ensayo y, por la noche, empiezan los preparativos. El vicepresidente de la Asociación de Amigos del Zangarrón de Sanzoles, Antonio Domingo, explica que "los quintos de ese año, que en esta ocasión son diez, y algunas otras personas del pueblo y de la asociación, se encargan de preparar y vestir al zangarrón durante buena parte de la noche".
Esta antigua tradición, que "cada año tiene un significado especial", adquiere "un valor diferente porque supone una vivencia nueva y emocionante para los quintos de ese año, que transmiten esa energía al resto de vecinos", ha comenta Domingo que detalla que, durante la noche, los quintos se dedican a hacer sonar los cencerros por las calles del municipio, hasta que, a primera hora de la mañana, el Zangarrón comienza su recorrido.
Ataviado con una máscara de cuero, con nariz roja, cejas, bigote y barba blanca y con un penacho con cintas de colores, el Zangarrón completa su vestimenta con un traje de cuadros marrones y blancos, los cencerros que lleva atados a la cintura y uno de sus elementos más característicos, el vergajo que lleva en la mano y con el que se dedica a amenazar e, incluso, golpear a aquellos asistentes y vecinos que no quieren darle el aguinaldo.
Este año el elegido para encarnar a este personaje ha sido Ricardo Garrote. El resto de los quintos le han acompañado en la procesión de San Esteban después de la misa. "El zangarrón hace un derroche de energía saltando y corriendo, que acaba agotado", añade Antonio Domingo.




