Hay algunas veces en las que la vida se muestra justa y premia el trabajo, el esfuerzo, el tesón y la valentía. Sin embargo, son también muchas las veces en las que esas 'recompensas' se demoran tanto que hay quien acaba tirando la toalla, pero ese no fue el caso del periodista zamorano Adrián Herrero. Y es que este joven, natural de Villardeciervos, ha pasado en cuestión de meses de pensar en dejar la profesión a la que siempre quiso dedicarse, a codearse con los jugadores de la Selección Española en la cobertura de la Copa Mundial de la FIFA 2026 de la mano de RTVE.
"Es una locura lo que estoy viviendo, un sueño, una experiencia brutal", reconoce a Zamora24horas. "De pequeño cuando quieres ser periodista, y en la adolescencia cuando te entra el gusanillo del deporte y el periodismo deportivo, el mayor sueño que tienes es ir a un Mundial", afirma, y añade que "cumplirlo con 26 años cuando hay periodistas que son mucho mejores que yo y con mucha más experiencia que yo que nunca han podido cubrirlo pues es una locura".
Si bien reconoce que la carga de trabajo está siendo extenuante, con "jornadas de 10 o 12 horas" y que es, básicamente, "un no parar", de todas las cosas que Adrián no olvidará será el momento en el que le fue comunicado que iría al Mundial. "Fue un shock, evidentemente positivo, una alegría tremenda y una gran responsabilidad", comenta.
Y esa responsabilidad y esa presión la que a veces, confiesa, "juega malas pasadas". "Tengo durante mucho tiempo el síndrome del impostor, soy de los periodistas más jóvenes que hay en esta cobertura y hay muchísima gente más capacitada, entonces estás siempre necesitando hacer cosas para demostrar que eres válido", explica.
"Una rutina de trabajo como otra cualquiera"
"Al principio sí que tenía más miedo, nunca has estado en una cobertura, no sabes como funciona todo..., pero con el paso de los días estableces una rutina y es más o menos lo mismo", apunta. Y esa rutina, relata, consiste en "entrenamiento, ruedas de prensa, trabajo por la tarde de todo lo que hayas grabado, editar o montar las entrevistas que hayas hecho o las previas de los partidos".
Después, al ser el Mundial en lugares tan amplios como son México, Estados Unidos y Canadá, menciona que "viajamos dos días antes y estamos el día antes con entrevistas, entrenamiento, rueda de prensa de Luis de la Fuente y después el partido". "Al final coges una dinámica y es una rutina de trabajo como otra cualquiera", manifiesta, aunque reconoce que uno de los grandes óbices a los que se enfrenta es la diferencia horaria. "En Chattanooga y en Atlanta son 6 horas menos, en México son 8 y en Los Ángeles son 9", apunta.
En esta frenética rueda en la que se encuentra inmerso, están también los que él considera que son los verdaderos protagonistas, y son aquellos jugadores que siempre se ven por televisión. "Al final lo asimilas", apunta, pero matiza que "el primer día sí que estaba con los ojos superabiertos, brillantes, emocionado porque ves a los futbolistas a dos metros en el entrenamiento, pero al final te metes en una dinámica de trabajo y estás como en una burbuja". En este sentido, augura que "creo que me daré más cuenta cuando termine y vuelva a casa y diré: 'Joder, lo que he hecho', pero ahora estoy como normal".
Pedro Porro, Yéremi Pino, Nico Williams, Fabián Ruiz, Nico Williams o incluso Lamine Yamal son solo algunos de los jugadores con los que Adrián Herrero ha podido hablar estos días, y asegura que "normalmente en entrevistas me pongo nervioso con cualquiera, y ahora no me pongo nervioso hablando con estos tíos, te metes en la burbuja y eres uno más". En este aprendizaje, además, explica que no son solo los futbolistas, sino también otros periodistas como Juanma Castaño, Roi Groba, Juan Carlos Rivero o Antón Meana de los que está aprendiendo a diario y a los que ha estado siguiendo toda la vida.
Además, en la noche de este jueves, España se juega ante Austria su pase a los octavos de final y Adrián, como no podía ser de otra manera, ve factible bordar la segunda estrella. "Lejos del batacazo que supuso empatar contra Cabo Verde, aunque para mí el partido no fue nada malo, sí fue una semana un poco convulsa en la selección por las dudas", recuerda. No obstante, sí manifiesta que "la sensación sigue siendo de optimismo y España sigue siendo favorita, por sensaciones, por juego, por jugadores, por tener a Lamine Yamal que es de los mejores jugadores del mundo, si no el mejor, pues estás ahí en las quinielas".
Un aficionado más del Zamora CF desde la distancia
"Lo viví igual de cerca que si hubiera estado allí". Así recuerda Adrián los playoff del Zamora CF, como fiel aficionado rojiblanco que siempre que la agenda se lo permite acude al Ruta de la Plata. "Me fastidió el hecho de no poder estar o haber intentado ir a Sabadell en una cita tan importante", lamenta, pero se queda con "el recuerdo de que, sobre todo en el partido de vuelta contra el Sabadell estaba nervioso". "Se lo dije a todo el mundo, que hacía muchísimo tiempo que no estaba tan nervioso por un partido", comenta y añade que lo vio viajando de Chattanooga a Atlanta. "Después en el check-in en el hotel la recepcionista estaba flipando, porque no le hacía ni caso", asevera. "Luego fue un mazazo perder y la manera en la que se perdió, pero lo importante ahora es que la afición se enganche, que la temporada que viene haya más abonados y que se intente otra vez el ascenso a Segunda".
Y es que tanto en el fútbol, como en el periodismo, como en la vida misma, todo puede cambiar, y Adrián Herrero lo tiene muy claro. "Llevaba nueve meses desde mi último contrato, y estaba trabajando con mi padre en el restaurante en mi pueblo de 400 habitantes, y pasar de eso en un año a tener plaza fija en RTVE y cubrir un Mundial es una pasada", afirma.
Y es por ello por lo que manda un mensaje claro y certero: "No todo es blanco o negro. Hay grises". "Si trabajas y te esfuerzas, nadie te asegura el éxito, pero más cerca estás", concreta y añade que "no porque estés pasando una mala racha significa que en un periodo de corto o medio plazo las cosas no vayan a cambiar, a mí me cambió la vida en cuestión de meses".
Así, Herrero se ha mostrado como un ejemplo de que aunque todo parezca oscuro, el sol siempre vuelve a brillar, y lo hace con especial fulgor para quienes nunca se han rendido y han perseguido sus sueños hasta la extenuación. Siempre, además, recordando de dónde viene, portando consigo la Seña Bermeja y Villardeciervos en un corazón en el que también sueña con volver con una estrella bordada como campeones del mundo.




