Manda la tradición que cada medianoche del 30 de abril al 1 de mayo, los quintos de localidades de la provincia realicen la puesta del mayo. Una costumbre ancestral que da la bienvenida a la primavera evocando a la fecundidad de los campos.
Pero en esta ocasión, y debido a las restricciones del toque de queda por la pandemia, el mayo no pudo colocarse en su hora correcta. Por eso, durante la jornada del sábado 1 de mayo han sido muchos los jóvenes de los pueblos zamoranos que han seguido la tradición. Es el caso de Carbajales de Alba, que ilustra esta información, donde los nacidos en 2002 continuaron con una tradición que se hereda de padres a hijos. Primero pasaron la jornada en el monte y posteriormente colocaron el mayo.
Durante los días previos o en la tarde del último día de abril, los mozos de 18 años se echan a los montes y choperas de los municipios para cortar y podar el mejor ejemplar que a las doce en punto de la noche era ‘plantado’ en el hoyo cavado para la ocasión. En este caso, durante la jornada del 1 de mayo por las circunstancias
Con más maña que fuerza y ayudados por sogas, palas e incluso remolques y tractores, los jóvenes quintos logran estabilizar la viga gracias también a las indicaciones de los vecinos. En este caso, los quintos de Carbajales contaron con ayuda de familiares y tratando de cumplir de forma escrupulosa las medidas sanitarias vigentes.



