El incendio forestal de Fermoselle ha descendido este sábado a Nivel 1 de peligrosidad, un paso que confirma la evolución favorable registrada durante las últimas horas y que permite dejar atrás la fase más crítica de una emergencia que ha mantenido en vilo a la comarca de Sayago desde el pasado miércoles.
La rebaja del Índice de Gravedad Potencial (IGR) llega después de que el incendio lograra estabilizar su perímetro, de que todos los vecinos evacuados pudieran regresar a sus viviendas y de que quedaran reabiertas todas las carreteras afectadas. No obstante, el fuego continúa activo y los equipos de extinción mantienen las labores de vigilancia y consolidación para evitar posibles reactivaciones.
La declaración de Nivel 1 implica que, en el escenario más desfavorable, podría ser necesario adoptar medidas de protección para personas ajenas al dispositivo de extinción o para bienes no forestales, como infraestructuras sensibles o redes de suministro, además de que el daño forestal esperado sigue siendo considerable por la extensión del incendio y las características de la superficie afectada.
La situación, sin embargo, dista mucho de la vivida durante las primeras jornadas del incendio, cuando las llamas obligaron a activar el Nivel 2, evacuar doce localidades, confinar Fermoselle y movilizar un amplio operativo integrado por medios de la Junta de Castilla y León, el Gobierno de España, la Unidad Militar de Emergencias (UME), brigadas llegadas de otras comunidades autónomas y equipos internacionales.
Tras tres días de intensa lucha contra el fuego, el incendio entró este viernes en una nueva fase. El operativo consiguió consolidar el perímetro y centrar los trabajos en los cañones del Duero para impedir que las llamas volvieran a salir hacia zonas habitadas. Ese avance permitió el regreso de los últimos vecinos evacuados de Mámoles y Pinilla de Fermoselle, así como la reapertura de todas las vías de comunicación.
La rebaja del nivel de peligrosidad supone un importante alivio para Sayago, aunque la emergencia aún no puede darse por concluida. Los equipos de extinción continúan desplegados sobre el terreno para asegurar el perímetro y extinguir los focos que permanecen activos, especialmente en las zonas de más difícil acceso.



