La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) ha denunciado la "fuerte subida" del precio del gasóleo agrícola durante las últimas semanas, un incremento que dispara los costes de producción de las explotaciones agrarias españolas, que se encuentran en plena campaña de recolección del cereal y de la fruta y a punto de comenzar la vendimia y la preparación de las siembras de otoño.
La nueva escalada de tensión en Oriente Medio y el recrudecimiento del conflicto en torno al estrecho de Ormuz han vuelto a disparar la cotización internacional del petróleo. Así, si el pasado 15 de junio el barril Brent cotizaba en 83,17 dólares, durante julio la situación ha vuelto a deteriorarse.
Además, tras varios ataques contra petroleros en el mar Rojo, el Brent ha llegado a superar los 100 dólares por barril, alcanzando máximos de 101,19 dólares, para estabilizarse posteriormente en torno a los 97-98 dólares.
Pero, además, el incremento que soportan los agricultores españoles se ha visto agravado por un segundo factor: el pasado 30 de junio finalizó la reducción temporal del IVA sobre los productos energéticos, aprobada mediante el Real Decreto-ley 7/2026, que había rebajado el tipo impositivo del 21% al 10% para gasolinas, gasóleos y biocarburantes.
COAG ha precisado que desde el 1 de julio el IVA ha vuelto a aplicarse al tipo general del 21%, incrementando automáticamente el precio final que pagan agricultores y ganaderos por cada litro de combustible. De esta forma, el pasado 24 de julio, el coste del gasóleo B alcanzó 1,169 euros por litro (1,414 euros con IVA), un 33% más que apenas 25 días antes, cuando se situaba en 0,872 euros por litro (0,959 euros con IVA).
La organización agraria ha alertado de que la combinación del encarecimiento del petróleo y la recuperación del IVA ha provocado un incremento desorbitado del coste del gasóleo agrícola.
Para COAG resulta "inaceptable" que cada episodio de inestabilidad geopolítica se traduzca casi de forma inmediata en un encarecimiento del combustible que utilizan agricultores y ganaderos, mientras que los precios que perciben por sus producciones no aumentan con la misma rapidez ni intensidad.
"La guerra vuelve a librarse a miles de kilómetros de nuestras explotaciones, pero quienes terminan pagando una parte importante de la factura son los agricultores y ganaderos españoles", ha denunciado Javier Fatás, miembro de la comisión ejecutiva de COAG.
En este contexto, la organización ha insistido en que el sector agrario no puede convertirse nuevamente en el "pagador" de las tensiones geopolíticas internacionales y reclama mecanismos que eviten incrementos de costes desproporcionados respecto a la evolución real de los mercados energéticos.
Asimismo, COAG ha solicitado que, mientras persista esta situación de elevada volatilidad, el Gobierno mantenga activadas todas las herramientas de apoyo al sector y no descarte reforzar las ayudas si el conflicto internacional continúa repercutiendo en el precio de los principales insumos agrarios.
Por último, la organización ha subrayado que seguirá vigilando la evolución del precio del gasóleo agrícola y su impacto sobre la rentabilidad de las explotaciones, alertando de cualquier comportamiento que pueda responder a movimientos especulativos más que a una alteración real del suministro.



