Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha advertido de que los agricultores y ganaderos profesionales españoles perciben unos ingresos muy inferiores a los del resto de trabajadores y que, de media, apenas alcanzan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI).

La organización sostiene que esta situación debe ser uno de los ejes centrales en la negociación de la próxima Política Agraria Común (PAC) y reclama una reforma que priorice las ayudas a quienes obtienen la mayor parte de sus ingresos de la actividad agraria.
Según los datos aportados por Unión de Uniones, correspondientes al ejercicio fiscal de 2023, los cerca de 150.000 contribuyentes cuya actividad agraria representa más del 50 % de sus ingresos obtuvieron un rendimiento neto medio de 14.087,37 euros, muy por debajo de la renta de referencia, fijada ese año por el Ministerio de Agricultura en 32.570,47 euros.
Ante esta situación, la organización defiende la implantación de un 'capping' —que limita las ayudas máximas que puede recibir una explotación— y una degresividad en los pagos para concentrar los apoyos en los agricultores y ganaderos profesionales, especialmente en los jóvenes que se incorporan al sector.
Asimismo, considera que las ayudas de la PAC no deberían depender exclusivamente de la superficie de las explotaciones, sino contemplar otros criterios que permitan respaldar a quienes viven realmente de la agricultura y la ganadería.
A juicio de Unión de Uniones, el actual modelo ha favorecido el crecimiento de las explotaciones de mayor tamaño y ha dificultado el acceso a la tierra, por lo que insiste en la necesidad de orientar la futura PAC hacia el objetivo de garantizar un nivel de vida digno para la población agrícola y facilitar el relevo generacional en el campo.




