La población de Castilla y León en edad de estudiar enseñanzas obligatorias y posobligatorias caerá un 17,1 por ciento en los próximos 15 años, un descenso superior al 13,7 por ciento previsto a nivel nacional, según las últimas proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadística (INE) analizadas por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).
No será el único descenso que se produzca en la Comunidad. En el tramo comprendido entre los cero y los 24 años, la población de Castilla y León disminuirá un 12,8 por ciento, frente al 9,1 por ciento de España. Por ciclos de enseñanza, la secundaria posobligatoria (16 a 17 años) perderá un 25,2 por ciento de su población, casi tres puntos más que la media nacional (23,7 por ciento).
La población en edad de cursar estudios superiores (18 a 24 años) descenderá un 13,6 por ciento, mientras que en el conjunto del país la caída será del 8,7 por ciento. Por el contrario, el único ciclo en el que aumentará la población será el de Educación Infantil (0 a 5 años), con un crecimiento del 8,1 por ciento, aunque también por debajo de la media nacional, que alcanzará el 12,5 por ciento en los próximos 15 años.
El informe recuerda que esta tendencia creciente en Infantil se ve favorecida por el aumento de la financiación pública y la gratuidad de plazas, lo que generará nuevas necesidades de inversión. Las previsiones también reflejan importantes diferencias territoriales. En Enseñanza Obligatoria, la Comunidad Valenciana será la que menos población perderá (5 por ciento), seguida de Baleares (11,4 por ciento) y Madrid (11,8 por ciento). En el extremo contrario se sitúan Ceuta y Melilla, con descensos del 40,2 y el 46,3 por ciento, respectivamente.
Según el estudio, estas diferencias dificultarán la redistribución de recursos entre territorios, así como la reasignación de infraestructuras y profesorado entre las distintas etapas educativas, una tarea que consideran limitada por las características del propio sistema.
Perfil del profesorado
Los investigadores apuntan que la elevada edad media del profesorado puede facilitar una adaptación progresiva de las plantillas mediante las jubilaciones previstas en los próximos años. En las universidades públicas, la edad media del personal docente es de 49,5 años y casi dos de cada diez profesores tienen 60 años o más. En la enseñanza secundaria, el 35 por ciento del profesorado supera los 50 años.
Los autores destacan que el impacto presupuestario del cambio demográfico será más limitado de lo que podría sugerir la caída global del alumnado, ya que los niveles educativos que sufrirán un menor descenso concentran también un mayor gasto público por estudiante.
Así, el gasto público por alumno universitario asciende a 11.347 euros, prácticamente el doble que en Educación Secundaria y Formación Profesional (5.806 euros) y superior al destinado a Educación Infantil y Primaria, donde alcanza los 4.720 euros por estudiante.




