El BM Zamora debía vencer en Alicante para adelantar a su máximo rival por la salvación. Un duelo directo donde los pistachos mostraron un gran nivel en la primera parte, pero terminaron decayendo en la segunda y pagaron caro un bajón que acabó significando la derrota por 30-28.
Con la presión de jugar fuera y de que el partido significaba más que dos simples puntos, el equipo de Fran González apostó el todo por el todo ante unos locales que tampoco quisieron perder el pulso.
En un partido donde las diferencias sobre el parqué no fueron evidentes, Anderson Silva demostró lo que se esperaba de él y comandó a su equipo con cinco goles en la primera parte, donde los zamoranos fueron capaces de abrir brecha en los instantes finales, los decisivos.
Con un 13-13 en el marcador, el BM Zamora logró dos goles en los cinco últimos minutos. Dos goles de Claudio Lopes que llevaban el encuentro al 13-15 en el descanso para permitir a su equipo respirar aliviado y tener cierto colchón de margen.
Aliento que se entrecortó nada más volver a la pista. Horneo Alicante se sobrepuso de lo demostrado anteriormente e igualó el marcador sin problemas, logrando ponerse por delante con el 20-19.
Por debajo en el resultado, los zamoranos buscaron aumentar la presión con la defensa seis cero, si bien Alicante logró el 25-22 en unos malos minutos visitantes que acabaron siendo devastadores.
Los de casa lograron el cuarto de ventaja y dominaron el tempo para acabar de dormir el ritmo y dejar los dos puntos en casa para hundir al BM Zamora y dejarlo tres puntos por detrás en la clasificación con el definitivo 30-28.



