El camino al ascenso en la LF Challenge arrancaba este sábado con la final four en Vigo. Allí, el Celta venció por 71-80 a Alcobendas en la primera semifinal, colocándose como el primer finalista y a la espera de conocer a su rival que saldría del Zamarat – La Cordá de Paterna.
Las naranjas saltaban a la pista con la meta clara de demostrar porqué fueron segundas en liga regular y recuperar definitivamente su puesto en la élite. Tras el tropiezo de la pasada campaña en Alcantarilla, el Zamarat tenía claro que este año no podía escaparse el ascenso.
Paterna llegaba al duelo tras eliminar al Joventut en la eliminatoria previa y después de haber sido sexto en liga. Un rival que partía con menos favoritismo que el cuadro zamorano pero que desde el arranque demostró que tenían mucho que decir.
Con un mal arranque de partido, el Zamarat se encontró rápidamente con un 3-10 en contra. Sin encontrar a Nneka Ezeigbo en el mejor lugar de la pista, el equipo dirigido por Ricardo Vasconcelos no acabó de encontrar a su mejor jugadora y vivió un primer cuarto angustioso frente a un Paterna coral y con velocidad para mover el balón.
Sin capacidad de reacción, el Zamarat pareció coger aire con el 7-10 de Antic desde media distancia, pero fue un simple espejismo en unos primeros diez minutos que acabaron con un contundente 11-21.
Buscando tensionar el choque y meter presión a Paterna, el Zamarat intentó cambiar el rumbo del partido en el segundo cuarto. Plan que no salió de manera correcta y evidenció el buen planteamiento de las valencianas.
Paterna apostó por impregnar de ritmo las posesiones, moviendo de un lado a otro las posiciones de un Zamarat roto e incapaz de frenar al rival. Instantes de tensión que aumentaron en los segundos antes del descanso, cuando Nneka Ezeigbo cayó al suelo y se agarró el tobillo en un intento de robo de balóN. Imagen que enmudeció a la afición zamorana que, además, vio como su equipo se iba al vestuario con un 26-35 en contra.
Siendo claras candidatas al ascenso, las jugadoras naranjas volvieron a la pista a por todas en busca de cambiar el signo del partido. Mejorando sus números, el Zamarat volvió a meterse de lleno en un duelo donde Paterna, pese a todo, siguió por delante en el marcador. Acortando la distancia, las zamoranas fueron capaces de meter miedo en el rival hasta ponerse cinco abajo con el 43-48.
El último cuarto demostró la mejor versión del conjunto de Vasconcelos. Ahogando las posesiones rivales, pusieron el marcador en el 48-51 para apretar sus opciones. Un espejismo ante un Paterna que supo gestionar los nervios para mantenerse por encima y meterse definitivamente en la final al vencer por 56-70.



