El 49º Descenso Ibérico del Duero convirtió durante la tarde de este sábado las orillas del río en una fiesta del piragüismo en la que la tradición y el deporte se hicieron uno para disfrutar del talento de los palistas. En una tarde marcada por el intenso calor, decenas de zamoranos se acercaron a la ribera del Duero para ver cómo llegaban a meta todos los piragüistas y alentarles en ese último tramo.