Corría el año 1995 cuando Los Rodríguez cantaban aquello de: "Hace calor, hace calor, yo estaba esperando a que cantes mi canción". Tres décadas después, el calor sigue siendo protagonista, aunque ya no como banda sonora del verano. La realidad climática ha dejado de ocupar los primeros puestos de las listas de éxitos para situarse entre las principales amenazas para la salud pública durante los meses estivales.
La provincia de Zamora acaba de dejar atrás la primera ola de calor del verano de 2026. Un episodio marcado por temperaturas extremas que llevaron los termómetros hasta los 39,9 grados el pasado martes, una cifra excepcional para un mes de junio y que rozó récords históricos en la provincia.
Pero más allá de los registros meteorológicos, el calor también deja consecuencias menos visibles. Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), dependiente del Instituto de Salud Carlos III y del Ministerio de Sanidad, reflejan cómo las altas temperaturas están detrás de un aumento de la mortalidad durante los meses más cálidos del año.
Según este sistema, el intenso calor ya se ha cobrado sus dos primeras víctimas mortales en Zamora durante este verano. Se trata de dos personas mayores de 65 años, un hombre y una mujer, cuyos fallecimientos han sido atribuidos al impacto de las altas temperaturas.
La cifra llega apenas unos días después de la primera gran irrupción del calor en la provincia y vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de determinados grupos de población ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos y frecuentes. Los mayores, las personas con enfermedades crónicas y quienes viven solos forman parte de los colectivos más expuestos a sufrir las consecuencias de las olas de calor.

Un problema creciente
Los datos de años anteriores muestran además una tendencia preocupante. Durante el verano de 2025, el calor provocó tres fallecimientos en Zamora ya durante el mes de junio. Sin embargo, conforme avanzó el periodo estival, la cifra fue aumentando hasta alcanzar los 56 fallecidos relacionados con las altas temperaturas al finalizar el verano.
Se trata de un dato especialmente significativo si se compara con el verano anterior. En 2024, el número total de muertes atribuidas al calor en la provincia no superó las 17 durante toda la temporada estival.
El incremento registrado en apenas un año evidencia el impacto que están teniendo los episodios de calor extremo sobre la salud de la población, una situación que los expertos vinculan al progresivo aumento de las temperaturas y a la mayor frecuencia de las olas de calor.
Vigilancia y prevención
Las autoridades sanitarias insisten cada verano en la necesidad de extremar las precauciones durante los episodios de temperaturas elevadas. Mantener una correcta hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y prestar especial atención a personas mayores o dependientes son algunas de las recomendaciones habituales para reducir riesgos.
Mientras los termómetros continúan marcando registros cada vez más elevados, los datos de mortalidad recuerdan que el calor ya no es únicamente una incomodidad propia del verano. Se ha convertido en un problema de salud pública con consecuencias directas y medibles sobre la población, también en una provincia como Zamora.




