El Ministerio de Cultura, a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), ha finalizado la primera fase de las obras de consolidación y restauración de la muralla de Zamora, una actuación considerada estratégica para garantizar la conservación de uno de los conjuntos defensivos medievales más importantes de España. La intervención ha supuesto una inversión superior a 1,6 millones de euros, financiada con fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), y se ha desarrollado durante 14 meses.
Los trabajos han permitido mejorar el estado de conservación de distintos tramos de la muralla, favorecer su uso público y facilitar su difusión patrimonial, al tiempo que sientan las bases para una segunda fase que se ejecutará en 2027. El Ministerio ya ha anunciado que la actuación continuará en un nuevo tramo situado en la Avenida de la Feria, para el que se destinarán 500.000 euros adicionales.
La intervención se ha desarrollado en algunos de los puntos más emblemáticos del recinto amurallado, entre ellos la Avenida de la Feria, el entorno de la puerta de Doña Urraca, el parque de San Bernabé, el parque del Castillo, la puerta de San Pablo y la ronda del Degolladero, espacios que forman parte de algunos de los sectores de mayor valor histórico y patrimonial del conjunto.
Antes del inicio de las obras se llevó a cabo una completa fase de estudios técnicos y arqueológicos para conocer con precisión la evolución constructiva de la muralla. Los especialistas realizaron análisis de materiales, catas estratigráficas e inspecciones específicas que permitieron definir las actuaciones necesarias para garantizar la estabilidad y conservación del monumento.
Posteriormente, los trabajos se centraron en la limpieza de los paramentos, la retirada de vegetación, la mejora del drenaje perimetral, la consolidación estructural y la restauración de los distintos lienzos de muralla. Además, se aplicaron tratamientos específicos para proteger la fábrica histórica frente a la humedad y al deterioro provocado por el paso del tiempo.
Entre las actuaciones más relevantes destacan la restitución de juntas y sillares, la consolidación mediante técnicas tradicionales compatibles con los materiales originales, la ejecución de cosidos estructurales en las zonas fisuradas y la recuperación del portillo de Doña Urraca, uno de los elementos singulares del conjunto defensivo. Asimismo, se han protegido las coronaciones de los muros y se han instalado nuevos paneles informativos para mejorar la interpretación del monumento por parte de vecinos y visitantes.
La obra ha contado en todo momento con seguimiento arqueológico permanente y se ha ejecutado siguiendo criterios de sostenibilidad, garantizando una adecuada gestión de los residuos generados y manteniendo la coordinación entre el Ministerio de Cultura, la Junta de Castilla y León y el Ayuntamiento de Zamora.
Las murallas de Zamora constituyen uno de los principales símbolos patrimoniales de la ciudad. Integradas en el Conjunto Histórico-Artístico, declarado en 1973, cuentan además con la protección de Bien de Interés Cultural (BIC). Su origen se remonta a la Alta Edad Media, aunque el mayor desarrollo del sistema defensivo tuvo lugar entre los siglos XI y XIII, cuando Zamora desempeñó un papel estratégico dentro del Reino de León.
La ciudad llegó a disponer de tres recintos amurallados sucesivos, construidos para adaptarse a su crecimiento urbano y reforzar su capacidad defensiva. Aunque el paso de los siglos ha provocado transformaciones y la desaparición de algunos sectores, todavía se conservan importantes lienzos, torres y puertas que permiten comprender la evolución histórica de una de las fortificaciones medievales mejor conservadas del noroeste peninsular.
Con la finalización de esta primera fase, el Ministerio de Cultura da un nuevo paso en la preservación de uno de los principales referentes patrimoniales de Zamora, una actuación que tendrá continuidad el próximo año con la restauración del tramo pendiente de la Avenida de la Feria para seguir garantizando la conservación de este monumento para las futuras generaciones.




