Ese momento de la noche en el que te tapas con la sábana, coges el móvil y activas la alarma. “Quedan 7 horas para que suene”, señala el teléfono. Uno resopla y se autoconvence de que van a comenzar un nuevo curso académico. Cuesta la vuelta a la rutina y más sabiendo que el verano ha sido intenso porque después de unos meses de piscina, playa, juegos de cartas, barbacoas y planes familiares con amigos regresar a las aulas a veces se hace cuesta arriba.
Sin embargo, los hay que ansiaban este regreso por aquello de poder reencontrarse con sus amigos y afrontar un nuevo curso en el que se van adquirir nuevas competencias. Dos caras de la moneda, los que les cuesta levantarse de la cama para enfilar el camino al centro académico o los que nada más sonar el despertador, se levantan de su cama con ánimo alegre. Estas dos caras de la moneda se han vivido en Zamora. Alumnos cargados con sus mochilas, amigos que después de dos meses, quedaban en su punto de encuentro para ir juntos a clase.
Y es que esta mañana del jueves, más de 9.300 alumnos han comenzado las clases de este nuevo curso académico 2024/2025. En concreto, 5.011 han sido de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), 1.713 afrontarán el Bachillerato y 2.580 la Formación Profesional, de ellos, 217 comienzan la Formación Básica, 1.203 la Formación Profesional de Grado Medio, 1.107 la FP Grado Superior y 53 la FP en cursos especializados.
Esta mañana las caras de sueño, los ojos legañosos y los bostezos fueron la tónica dominante. Las calles a primera hora de la mañana estaban más confluidas de lo habitual. Las mochilas no iban muy cargadas por eso de que el primer día es más de tomar asiento, conocer la dinámica de las clases y apuntar fechas clave de futuros examenes, aunque en los próximos días ya comenzará el desarrollo habitual de las clases. Se confirma que, la rutina ha vuelto para todos. Ya lo hicieron los más pequeños el pasado viernes y ahora es el turno de los jovenes. Nuevo curso escolar, nuevas vivencias y nuevos conocimientos.



