Zamora fue en 2024 la provincia de Castilla y León con menor porcentaje de jornadas laborales perdidas por incapacidad temporal, con un 4,81%, frente al 5,92% de media en la Comunidad, según las fichas regionales sobre incapacidad temporal y siniestralidad elaboradas por Umivale Activa y el Ivie.

El dato zamorano contrasta con el impacto creciente que tienen las bajas laborales en el conjunto de Castilla y León. La Comunidad soportó en 2024 un coste estimado de 4.234 millones de euros por incapacidad temporal, equivalente al 5,7% de su PIB y un 62% más que en 2018.
En ese mismo periodo, una media de 49.000 trabajadores se ausentó cada día de su puesto de trabajo en Castilla y León por una baja. La media anual alcanzó los 22 días de ausencia por trabajador, frente a los 14 registrados en 2018.
Zamora, a la cabeza por menor pérdida de jornadas
Las diferencias entre provincias son significativas. Palencia registró el mayor porcentaje de jornadas potenciales perdidas, con un 7,39%, seguida de León, con un 7,37%.
En el extremo contrario aparece Zamora, con un 4,81%, por debajo de la media regional y también alejada de las provincias con mayores niveles de absentismo por incapacidad temporal.
En el conjunto de Castilla y León, el porcentaje de jornadas perdidas aumentó un 50,5% desde 2018, hasta situarse prácticamente en el mismo nivel que la media nacional, que fue del 5,94% en 2024.
La incidencia también ha crecido: la Comunidad registró 367 procesos de incapacidad temporal por cada 1.000 trabajadores, un 34,4% más que seis años antes. Además, cerró 2024 con 59,5 bajas activas por cada 1.000 trabajadores, un 49% más que en 2018.
Las bajas largas concentran buena parte del problema
Uno de los principales factores detrás del incremento de las jornadas perdidas es la duración de los procesos. Las bajas de más de 365 días representan solo el 6% de los procesos, pero concentran el 28% de todas las jornadas laborales perdidas.
Además, estos procesos explican el 39% del incremento registrado en las jornadas perdidas desde 2018.
A finales de 2024, el 15% de las bajas activas en Castilla y León llevaba más de un año de duración, frente al 11,1% de 2018. La prevalencia de estos procesos alcanzó los 8,9 casos por cada 1.000 trabajadores, el doble que seis años antes.
Una parte importante de estas bajas termina además en incapacidad permanente: el 26,8% de los procesos que superan un año de duración concluye con esta declaración.
Zamora también presenta el menor porcentaje de incapacidad permanente en las bajas largas
Las diferencias provinciales vuelven a aparecer en este indicador. Segovia registra el porcentaje más elevado: el 40,1% de sus procesos de larga duración termina en incapacidad permanente.
Zamora presenta el porcentaje más bajo de Castilla y León, con un 17,6% de las bajas de más de un año que acaban en una declaración de incapacidad permanente.
Más trabajadores vuelven a causar baja
Otro de los factores que explican el aumento de las jornadas perdidas es la repetición de procesos. En 2024, el 12,9% de los trabajadores volvió a causar baja después de haber pasado por otro proceso.
Este grupo concentró el 60,7% de todos los procesos de incapacidad temporal y el 56,9% de las jornadas perdidas.
El fenómeno también ha aumentado desde 2018: el porcentaje de trabajadores que repiten procesos creció un 59,2%, mientras que la proporción de bajas vinculadas a estas repeticiones aumentó un 51,6%.
Las dolencias y la salud mental explican la mitad de las ausencias
El informe también analiza las causas de las bajas y sitúa a las algias y los problemas de salud mental como los principales motivos de ausencia. Ambos factores explican conjuntamente el 49,1% del indicador de jornadas perdidas por incapacidad temporal.
Especialmente relevante es la evolución de la salud mental. Su contribución a las bajas se ha incrementado un 120,1% desde 2018, más que duplicándose en seis años.
Los servicios concentran las mayores tasas
Por actividades económicas, las mayores tasas de ausencia corresponden a las actividades administrativas y servicios auxiliares, que incluyen sectores como la seguridad y la limpieza, con un 9,19% de las jornadas potenciales perdidas.
Le siguen las actividades de agua y saneamiento, con un 7,82%, y las actividades sanitarias, con un 7,57%.
El primer sector experimentó además un incremento del 64,3% desde 2018.

En este escenario, Zamora parte de una posición menos negativa que el resto de Castilla y León, aunque la evolución general de las bajas laborales evidencia un problema creciente para empresas y trabajadores: más procesos, más duración y un peso cada vez mayor de los problemas de salud mental.



