La población potencialmente activa caerá un 8,4% entre 2030 y 2040, mientras el número de mayores crecerá un 14,9%, según un informe de la Fundación Adecco
Castilla y León afronta una profunda transformación demográfica que reducirá su población en edad laboral al tiempo que aumentará el número de personas mayores de 64 años. Entre 2030 y 2040, la Comunidad perderá 121.302 personas de entre 16 y 64 años, mientras sumará 106.945 mayores de 64, según el análisis Inclusión y Empleo ante el reto demográfico, elaborado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco a partir de proyecciones del INE.
La población de entre 16 y 64 años alcanzará precisamente en 2026 su máximo, con 1.470.096 personas. A partir de entonces comenzará un descenso progresivo: serán 1.447.498 en 2030 y 1.326.196 en 2040.
En paralelo, la población mayor de 64 años pasará de 717.162 personas en 2030 a 824.108 en 2040, lo que supone un incremento del 14,9%.
Menos trabajadores y más población mayor
La evolución dibuja una reducción de la base demográfica sobre la que se sustentan el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social. La pérdida de población potencialmente activa coincidirá con un fuerte incremento de las personas mayores, aumentando las dificultades para cubrir puestos de trabajo y encontrar profesionales.
El informe advierte también de una mayor presión sobre la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones y plantea la necesidad de ampliar la población laboral disponible, tanto mediante la incorporación de nuevos trabajadores como aprovechando el talento de colectivos que actualmente encuentran barreras de acceso o permanencia en el mercado laboral.
Entre ellos, Adecco sitúa especialmente a los profesionales sénior, las personas con discapacidad y otros colectivos que afrontan dificultades para incorporarse al empleo.
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Los trabajadores de 50 a 64 años serán cuatro de cada diez
El envejecimiento de la población activa será especialmente visible en el peso de los trabajadores de mayor edad. En Castilla y León, el grupo de entre 50 y 64 años representará el 39,5% de la población en edad laboral a comienzos de la década de 2030.
Aunque posteriormente su peso descenderá hasta el 37,9% en 2040 por el paso de estas generaciones a la jubilación, seguirá suponiendo cerca de cuatro de cada diez personas potencialmente activas.
El informe considera que prescindir de este colectivo supondría un problema tanto demográfico como económico, ya que la experiencia y el conocimiento de los trabajadores sénior serán cada vez más necesarios ante la reducción de la población joven disponible para incorporarse al mercado laboral.
Formación, digitalización y migración
La Fundación Adecco plantea que el reto demográfico no puede abordarse únicamente mediante una prolongación de la vida laboral. Considera necesario crear condiciones que permitan a las personas seguir trabajando durante más tiempo si así lo desean y pueden hacerlo, mediante formación continua, actualización digital, adaptación de puestos, prevención de riesgos y mayor flexibilidad.
El director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, reclama además invertir en empleabilidad y formación, eliminar prejuicios relacionados con la edad y mejorar la productividad mediante la digitalización y la inteligencia artificial.
El informe también apunta a la necesidad de desarrollar una migración ordenada y conectada con las necesidades reales del mercado laboral para compensar la progresiva reducción de la población potencialmente activa.
En este escenario, Castilla y León tendrá que afrontar durante la próxima década una combinación cada vez más acusada de menos población disponible para trabajar y más personas mayores, un cambio que afectará directamente al mercado laboral y al sostenimiento del sistema económico y social.





