"Si no fuera por Cáritas, ¿dónde estaría usted? En la calle totalmente". Emilio tiene 58 años, es de Badajoz y lleva desde 2019 en Zamora. Su vida dio un giro después de sufrir un accidente que le obligó a pasar por una larga rehabilitación. Volvió a trabajar, pero las dificultades continuaron y, con el tiempo, las prestaciones y las ayudas empezaron a agotarse. En septiembre, su situación se volvió crítica y terminó recurriendo a Cáritas. Ahora busca un empleo que le permita recuperar la estabilidad y dejar atrás la incertidumbre.
Su historia no es la única. En Casa Betania, el centro de acogida de Cáritas en Zamora, conviven personas que han llegado a una situación límite por motivos muy diferentes. Algunas han perdido el empleo; otras arrastran problemas de salud o no pueden afrontar el coste de una vivienda. Detrás de cada caso hay una trayectoria personal, una ruptura y el intento de encontrar una salida.
También la de Yulei Peña, que salió de Cuba para buscar un futuro mejor para ella y su familia. Llegó a Europa en marzo con un contrato de trabajo en una fábrica de muebles, donde trabajaba como costurera. Sin embargo, una enfermedad le provocó una crisis que le impedía continuar con el esfuerzo físico que exigía su puesto. Pidió que la cambiaran de función, incluso a tareas de limpieza, pero la empresa terminó despidiéndola.
"Yo salí de Cuba para trabajar en lo que sea, no tenía nada específico. Solo trabajar, salir adelante", explica. Tras perder el empleo, decidió buscar un lugar en España donde empezar de nuevo. Zamora apareció entre las primeras opciones que encontró en internet. La ciudad le gustó, pero pronto se encontró con dificultades para acceder a una vivienda y empadronarse. Con pocos recursos, ella y su familia atravesaron una situación muy delicada hasta que conocieron Cáritas.
En Casa Betania encontró algo más que un lugar donde alojarse. Yulei recuerda el apoyo de los trabajadores y las actividades que realizan para ayudar a las personas acogidas, desde las manualidades hasta los programas orientados a encontrar empleo. Ahora su objetivo sigue siendo el mismo que la llevó a abandonar Cuba: trabajar, salir adelante y construir una vida estable en Zamora.





