-En ‘La sombra de otro’ ha cambiado la estructura de sus novelas anteriores ya desde ese juego literario del preámbulo. -La estructura de esta novela es más compleja que en las anteriores. Quería hacer un guiño desde el comienzo por aquello del manuscrito encontrado, una situación que también aparece en El Quijote. Además, me gustaba plantearlo de esa manera para generar expectación y eliminar los prejuicios que pudieran surgir, porque a veces la gente cree que le vas a contar un tostón con la vida de un escritor y la novela es todo lo contrario.
-De hecho desde el comienzo de la novela se describe la vida que llevan como cualquier otro grupo de jóvenes normales en aquella época.
-Exactamente, son un grupo de jóvenes que quieren ser poetas como ahora podrían querer tener un grupo de música, que tienen un ídolo que es Garcilaso como ahora podría ser un artista de otro tipo.
-En la historia se observa a Cervantes desde fuera, con la perspectiva de Antonio de Segura que trata con él y tienen una relación complicada.
-Sí, por una parte lo admira y quiere ser como él, pero por otra lo detesta y lo persigue de manera implacable. Quería que la trama tuviera giros, que no fuera previsible y ahí encaja bien la relación entre ambos personajes.
-Esa situación, salvando muchas distancias, recuerda en cierta medida a la película de ‘Amadeus’ de Milos Forman, donde se repasa buena parte de la vida de Mozart, pero desde la óptica de Salieri que es quien narra.
-He tenido presente esa película, que es fantástica, además Salieri se llama Antonio al igual que Segura. Yo he planteado una relación mucho más estrecha entre ellos. Además, en la novela hay una reconciliación, se redimen los personajes, algo que en la película no ocurre. Salieri cuenta la historia internado en el manicomio y Segura hace su confesión en la cárcel.
-Otro rasgo definitorio de esta gran novela son los matices que se encuentran en el desarrollo de los personajes, no hay una nitidez sobre quién es el bueno o el malo.
-Era algo intencionado, una ambigüedad en los personajes que es una idea muy cervantina, es uno de sus descubrimientos en El Quijote, el perspectivismo con el que comienza la novela moderna.
-¿Qué es lo que más le ha sorprendido de Cervantes en esta labor de documentación previa a la escritura de su novela?
-La manía persecutoria que tenía, que se ve reflejada en muchos de sus escritos. Siempre está pensando que sospechan de él, con paranoia, que todo le sale mal; es un personaje lleno de desgracias y desventuras en la vida y eso, además, me lleva a contar la novela desde la perspectiva de alguien que estuvo cerca. Cervantes siempre pensó que había una mano negra detrás de sus desgracias, y lo que plantea la novela es quién era esa mano negra. Incluso cuando tiene éxito con El Quijote para él era un fracaso porque sus colegas, los escritores que le rodean no le respetan porque el prestigio lo daba triunfar con la poesía y el teatro, y eso a él le hizo mucho daño, de ahí que tardara casi diez años en escribir la segunda parte, cuando lo habitual era hacerlo mucho más seguido cuando la historia funcionaba.
-Ahora la RAE ha impulsado una nueva edición adaptada de El Quijote para que vuelva a ser lectura obligatoria.
-Todo lo que se haga a favor del Quijote y Cervantes está bien, no es nada nuevo, hay muchas ediciones de este tipo, eliminar las historias intercaladas y lavarle la cara al lenguaje. Todo lo que se haga en ese sentido está bien. El año que viene se cumplen 400 años de la segunda parte y el siguiente de la muerte de Cervantes y seguirán surgiendo iniciativas. Una de las intenciones de la novela es que tengamos más presente a Cervantes, a una figura tan importante, ahora que estamos en un momento en el que nos encontramos de capa caída hay que recuperar estas figuras tan relevantes, con tanto éxito universal. La novela también pretende incitar a que después se lea las obras de estos autores, humanizar a los personajes para que se empatice con ellos.
-¿Qué piensa de esas teorías que relacionan a Cervantes y a su Quijote con Sanabria?
-Yo he partido del Cervantes oficial y de lo que se conoce de él, ir más allá de las biografías pero partiendo de ellas, aportando otras cosas para hacer el personaje atractivo dentro del desarrollo de la novela. Yo he tratado con Leandro Rodríguez, he estado con él en Sanabria y me ha estado enseñando todo lo que para él son pruebas de esa vinculación entre Cervantes y Sanabria. Yo lo respeto, es algo muy quijotesco, como si el Quijote hubiera generado imitadores en cierta manera. También en Castilla La Mancha hay muchas historias de pueblos que defienden que están reflejados en el libro… y está bien porque cuando se disputa algo es porque se valora y lo importante es conocer a Cervantes y leer sus obras.




