-¿Qué tal están Fernando de Rojas y los Manuscritos? -Está en espera pero no olvidado, lo que pasa que se me van cruzando proyectos y a lo mejor son más urgentes para mi y lo voy dejando. Hay tiempo para todo, quiero hacer las dos entregas que me faltan y quiero hacer una novela sobre la Edad Media en Zamora que son proyectos que tengo ahí. ‘El manuscrito de piedra’ ya va por la 16 edición, con muchas traducciones y es una historia con la que quiero continuar.
-¿Cuál va a ser su próximo proyecto?
-Estoy ultimando una novela más corta, de unas 150 páginas, que ya está terminada, sobre la época actual, una sátira política para desengrasar entre novela histórica y novela histórica. Quiero que sea un homenaje al primer Berlanga y ‘Bienvenido Mister Marshall’, aplicado a la actualidad, la corrupción, los nacionalismos, el despilfarro… algo que pretende ser divertido. La idea es que salga a mediados del próximo año. Después tengo muy encauzada otra novela histórica pero prefiero no hablar de ella en parte por superstición, porque aún estoy en ello. Es un proyecto muy ambicioso desde el punto de vista técnico y aún estoy inmerso. Proyectos no faltan y seguiré escribiendo mientras no falten editores y, sobre todo, lectores, que es esencial, porque es para ellos lo que se escribe.
-¿Cómo ve el futuro de la literatura?
-El control de la piratería es complicado en España, porque en otros países si se está controlando más. No hacen falta más leyes porque hay de sobra, lo que hace falta es que esas leyes se apliquen y para eso el Estado tiene que hacer su trabajo.
El mundo editorial tiene que reconvertirse y poner precios realistas, no puedes vender una copia digital por la mitad que la copia en papel, tienes que venderlo por menos de un cuarto de lo que cuesta la copia en papel y después la edición en papel tendrá que tener añadidos, que lleve algo que haga que merezca la pena comprar el libro. Es algo que el mundo editorial sabe que tiene que cambiar, sin hacer incompatible el formato digital con el papel, cada uno tiene su espacio. Hay que hacerlo con naturalidad, que todo sea atractivo pero de manera realista económicamente.




