Casi la mitad de la superficie arrasada por los incendios en España durante este verano corresponde a Áreas Importantes para las Aves y la Biodiversidad (IBA), según ha alertado la Sociedad Española de Ornitología, SEO/BirdLife. La ONG advierte de que 2025 ya es el peor año de incendios forestales en más de treinta años, con más de 411.000 hectáreas reducidas a cenizas.
El análisis realizado por la organización concluye que el 18% de las IBA se han visto afectadas, con 84 espacios dañados y 156.892 hectáreas de hábitats clave para la conservación de la biodiversidad. Esto supone cerca del 40% de toda la superficie quemada. Castilla y León, Asturias y Cantabria concentran la mayor superficie de IBA calcinada, con 110.185 hectáreas en 23 áreas, mientras que Extremadura lidera en número de IBA afectadas, con 26 espacios dañados y 29.206 hectáreas arrasadas.
El impacto sobre la fauna es especialmente preocupante. La totalidad de las áreas donde habita la población cantábrica de urogallo común han ardido, comprometiendo seriamente la supervivencia de los apenas 209 ejemplares que quedan. El fuego también ha afectado a 19 IBA donde está presente el águila imperial ibérica, considerada una de las especies más emblemáticas y frágiles debido a su fuerte vínculo territorial.
Otras aves en riesgo son el buitre negro, con 13 IBA afectadas, y la cigüeña negra y el milano real, con 28 áreas comprometidas cada una. La ONG también ha alertado de “graves daños” en zonas críticas para el alimoche común, el quebrantahuesos y el águila perdicera, además de un impacto considerable en aves esteparias como la alondra ricotí, el aguilucho cenizo, el cernícalo primilla y el sisón común.
SEO/BirdLife subraya que los incendios no solo destruyen hábitats, sino que también provocan la muerte directa de miles de ejemplares por asfixia, shock térmico y colisiones en condiciones de baja visibilidad. Incluso los animales que logran escapar enfrentan la falta de alimento y agua, así como mayor competencia en las zonas no quemadas, lo que incrementa la mortalidad.
La organización concluye que el verdadero alcance del desastre ecológico no se podrá evaluar hasta la próxima temporada de reproducción, cuando se realicen los censos de aves.




