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El horario de verano no afecta al recuento de pasos diarios de las personas

No obstante, sí influye en el momento del día en que se producen

Persona preparada para hacer deporte. Archivo

Persona preparada para hacer deporte. Archivo

El cambio de hora dos veces al año no afecta al número total de pasos que dan las personas, aunque sí influye en el momento en que dan esos pasos, según una nueva investigación de la Universidad de Duke (Estados Unidos) publicada en la revista 'Nature Health'.

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Más allá de las anécdotas sobre las preferencias de horario de invierno o verano entre diversas profesiones y situaciones familiares, el debate plantea interrogantes importantes que los responsables políticos deben considerar, como si mejora el cambio de horario ciertos tipos de productividad o si influye en la actividad física de las personas, tal y como recoge Europa Press.

Ahora, la nueva investigación responde negativamente a la última pregunta. Al comparar la cantidad de pasos registrados por los dispositivos Fitbit que usaban miles de personas en cuatro estados, los investigadores no encontraron diferencias apreciables en la cantidad de pasos diarios dados antes y después de un cambio de hora.

Sin embargo, la investigación sí detectó un cambio significativo en la cantidad de pasos dados entre la mañana y la tarde. Según los investigadores, este cambio probablemente refleja que las personas ajustan sus horarios para adaptarse a la mayor disponibilidad de luz natural.

Para refinar sus estadísticas, el grupo comprimió los datos de pasos en tres grupos: mañana, tarde o día completo. Luego se centraron en una semana antes y una semana después de los cambios de horario que tuvieron lugar desde el otoño de 2021 hasta la primavera de 2023.

Si bien los investigadores no hallaron diferencias significativas en la cantidad de pasos que daban las personas antes y después del cambio de horario, sí observaron cambios en los patrones de tiempo en que los daban. Por ejemplo, si alguien trabaja de 7.00 de la mañana a 7.00 de la tarde, probablemente no tenga la posibilidad de modificar su rutina de ejercicio. Sin embargo, si su horario laboral es más flexible, el cambio de horario podría influir en sus decisiones cotidianas.

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En algunas variables se observaron con mayor claridad los pequeños cambios en las rutinas diarias. Por ejemplo, las personas más jóvenes, las que tenían mayores ingresos y las que vivían en lugares con aceras o senderos fácilmente accesibles eran más propensas a modificar sus rutinas.

Los resultados parecen indicar que, si se aboliera el horario de verano, elegir entre el horario de verano o el horario estándar no tendría un efecto significativo en los niveles de actividad de las personas. También muestran que mantener el cambio semestral tampoco lo tendría. Sin embargo, parece existir un aspecto de equidad en juego para quienes tienen horarios menos flexibles.

"En general, el cambio de horario no parece ser tan beneficioso para la salud pública como algunos creen, al menos en lo que respecta a los niveles de actividad, pero probablemente deberíamos analizar con más detenimiento si estos cambios de horario están causando inconvenientes a algunos grupos pero no a otros", apuntan los investigadores.

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