La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha presentado el 'Protocolo para la Prevención de la Salud Mental y de las Conductas Suicidas en la Policía Local de España', un documento que va a trasladar a los Ayuntamientos de todo el territorio.
Así, y con motivo de la celebración este jueves, 10 de septiembre, del Día Mundial de Prevención del Suicidio, ha recordado que la mayoría de los consistorios carecen de procedimientos de actuación y servicios específicos en este sentido, pese a que otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE), como Policía Nacional y Guardia Civil, han desarrollado estrategias y medidas específicas.
Por ello, ha desarrollado el informe, que se ha remitido a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y que será el protagonista de la próxima campaña 'Tu vida importa. También detrás del uniforme'. El objetivo es que la protección de la salud mental forme parte efectiva de la prevención de riesgos laborales de los policías locales.
En concreto, y según ha expuesto, el protocolo se articula en "cuatro pilares": prevención, para evaluar los riesgos psicosociales y formar a las plantillas en materia de salud mental; detección, para identificar de forma temprana situaciones de riesgo y facilitar canales claros de ayuda; acompañamiento, para una atención profesional, gratuita, confidencial y accesible; y protección, para establecer procedimientos de actuación ante situaciones de riesgo, preservando la intimidad y luchando contra la estigmatización.
Falta de registros oficiales
La "falta de registros oficiales específicos y homogéneos sobre suicidios en las Policías Locales" ha sido denunciada por CSIF a través de esta acción, ya que el hecho de que no haya datos adecuados hace "mucho más complicado" conocer la dimensión del problema, identificar factores de riesgo y diseñar políticas preventivas eficaces.
Por último, ha alertado de que la exposición policial a violencia, accidentes e intervenciones traumáticas, así como la presión profesional, la turnicidad y las dificultades de conciliación, pueden convertirse en factores de riesgo.
A ello se suma, según CSIF, el miedo al estigma o a posibles consecuencias profesionales, que puede convertirse en una barrera para que los agentes soliciten ayuda cuando atraviesan una situación complicada.



