La organización Ecologistas Zamora advierte de que, desde hace años, el tendido eléctrico instalado en la ladera derecha del Arroyo del Valle, en el conocido paraje de El Soto (al noreste de la localidad de Morales de Toro), actúa como un sumidero para decenas de rapaces y de otras especies protegidas. Busardos ratoneros, milanos reales, culebreras europeas, buitres leonados, córvidos como el cuervo grande y recientemente, hasta un ejemplar juvenil de águila real son algunas de las aves que se electrocutan tras posarse en los postes de esta línea eléctrica asociada a los riegos agrícolas de la zona.
Señalan que los hechos fueron denunciados el otoño pasado en el 112, cuando varios ciudadanos localizaron 12 busardos ratoneros (ocho de ellos bajo un mismo poste), una culebrera europea, tres cornejas y una urraca muertos por electrocución.
"Aunque nos consta que los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León visitaron y revisaron la zona tras los avisos ciudadanos, un año después la situación es la misma y el tendido —de carácter privado y asociado a los regadíos— continúa causando mortalidad. Además, teniendo en cuenta que la zona es visitada constantemente por águilas imperiales (especie catalogada legalmente como “en peligro de Extinción” en España), su riesgo de electrocución es latente", exponen en el comunicado.
Desde la organización explican que "no se entiende cómo, después de tantos meses, la Junta de Castilla y León no ha hecho cumplir al propietario del tendido la legislación de tendidos eléctricos y la legislación de Patrimonio Natural y Biodiversidad". Además, indican que el riesgo de incendios forestales asociados a las electrocuciones de aves es enorme si se tiene en cuenta que la zona está rodeada por miles de hectáreas de cereal de secano, que podrían arder si alguna de las aves arde durante la electrocución.
Los tendidos eléctricos son una de las principales causas de mortalidad no natural para las aves rapaces en España y, de hecho, se estima que decenas de miles de ejemplares mueren cada año por electrocución. Cualquier tipo de torre eléctrica es usada por aves grandes como posadero o atalaya de caza; al posarse, puedan tocar con las patas la torre metálica y con el ala uno o varios cables de corriente y eso genera su electrocución. En el episodio denunciado, un necesario y sencillo aislamiento de los cables, supondría una rápida y eficaz medida para evitar que estas aves se electrocuten y mueran.





