Los devastadores incendios forestales registrados este verano, entre ellos el de Fermoselle, han reabierto el debate sobre cómo proteger las viviendas situadas junto a masas forestales. En este contexto, el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE) y el Consejo General de la Arquitectura Técnica de España (CGATE) han planteado nuevas medidas de prevención para minimizar las consecuencias de los grandes fuegos.
La propuesta más llamativa pasa por construir una "muralla de agua" alrededor de las viviendas, mediante la instalación de hidrantes perimetrales capaces de generar una cortina de agua que reduzca el impacto de las llamas.
El presidente del CGATE, Alfredo Sanz, considera que esta autoprotección debería incorporarse especialmente en las construcciones ubicadas en entornos forestales. "En la Edad Media las edificaciones se protegían con murallas; hoy uno de nuestros peores enemigos es el fuego y quizá la muralla que debamos construir sea una muralla de hidrantes", sostiene.
Además, los arquitectos recomiendan mantener una amplia distancia entre las viviendas y la vegetación. Mientras desde el CSCAE consideran recomendable una franja libre de vegetación de entre 15 y 20 metros, el CGATE va un paso más allá y plantea establecer zonas de autoprotección de al menos 25 o 30 metros entre las edificaciones y la masa forestal.
Otra de las recomendaciones pasa por evitar especies altamente inflamables, como los pinos, en las inmediaciones de las viviendas. Aunque toda la vegetación puede arder, los expertos advierten de que determinadas especies favorecen una propagación mucho más rápida del fuego.
También defienden la creación de caminos perimetrales que actúen como cortafuegos y faciliten una evacuación segura, además de mantener una separación suficiente entre edificios para evitar que el calor provoque la propagación de las llamas de unas construcciones a otras.




