Los responsables del operativo de extinción del incendio de Fermoselle mantienen la atención centrada en varios puntos del perímetro ante el riesgo de que el viento previsto para las próximas horas reactive las llamas. Así lo ha explicado el director técnico de extinción, Raúl de la Fuente, quien ha señalado que la mayor preocupación se encuentra en la zona de los barrancos próximos a Mámoles.
Según ha detallado, el fuego permanece activo en una zona de difícil acceso y, si gana intensidad en ese punto, podría rodear la localidad de Mámoles, avanzar por los cañones del Duero y salir posteriormente a la meseta, donde las fuertes rachas de viento previstas para la tarde podrían favorecer una rápida propagación del incendio.
"Estamos centrando nuestros esfuerzos en que eso no ocurra", ha afirmado De la Fuente, quien ha asegurado que en estos momentos el operativo dispone de medios suficientes para trabajar con seguridad.
Además de ese frente, el director técnico ha explicado que otros dos puntos delicados se sitúan en la cola del incendio, tanto en el flanco izquierdo como en el derecho, donde las llamas también discurren por zonas de barranco. Esta orografía dificulta las labores de extinción, ya que los medios terrestres no pueden acceder con la misma seguridad para rematar los focos.
Pese a ello, el responsable del operativo ha mostrado cierto optimismo sobre la evolución del incendio. Tras un vuelo de reconocimiento en helicóptero, ha señalado que gran parte del perímetro presenta una evolución favorable, gracias al trabajo realizado con maquinaria pesada.
"Tenemos mucho perímetro pasado con bulldozer y bastante frío", ha indicado, aunque ha recordado que el incendio cuenta con un perímetro de unos 75 kilómetros, lo que obliga a mantener un importante despliegue de medios.
De cara a las próximas horas, el operativo permanece pendiente de la evolución del viento, con rachas que podrían superar los 40 kilómetros por hora. No obstante, De la Fuente ha explicado que la dirección prevista del viento, de componente suroeste-oeste, favorece que la zona mejor asegurada del perímetro no deba presentar grandes problemas. En cambio, ha insistido en que el punto más comprometido sigue siendo el entorno de los cañones próximos a Mámoles, donde se concentran los principales esfuerzos para evitar una reactivación del incendio.



