La lluvia ha sido tardía este año y los que más han notado esta situación en la provincia de Zamora han sido los profesionales del sector primario. 'Nunca llueve a gusto de todos'. Una frase en el imaginario colectivo que todo el mundo ha recibido alguna vez y que, en este 2023, está más presente que nunca y afecta a casi todo el campo zamorano.
La cosecha de cereal ha demostrado el mal momento que atraviesa el sector, algo que se repite tras un 2022 también marcado por la falta de agua y que pone en aprietos a los agricultores de la provincia, quienes siguen reclamando al Ministerio de Agricultura su inclusión en el listado de provincias muy afectadas -actualmente marcada en el nivel medio-.
FALTA DE AGUA Y DESCENSO DE LA PRODUCCIÓN
Especialmente por la sequía se ha visto la zona al sur del río Duero, tal como explica Aurelio González, secretario de UPA Zamora, calificando este 2023 como "desastroso" y que "es el peor que hemos conocido", superando al de 2017, también marcado por la falta de agua.

Dos años seguidos de sequía han llevado al extremo a los agricultores, quienes han llegado a recoger hasta 600 kilos de cereal por hectárea, una rebaja de la producción que se extiende a otros productos como la colza en secano, que se ha quedado en determinados casos en 500 kilos por hectárea frente a los 3.000 que debían darse en condiciones normales.
Calificando la campaña de "desastrosa", Antonio Medina, presidente de ASAJA Zamora, recalca que se trata de un año "ruinoso" para los profesionales ante un aumento de los costes de producción que no se ha traducido en un retorno del producto.
En este aspecto, deja claro que los agricultores de la provincia "no cubren los costes" puesto que para ello deberían recoger alrededor de 3.800 kilos por hectárea. Problemas que llegan también en las leguminosas como los guisantes, los cuales han dejado una cosecha "nula".
PROBLEMAS CON EL PASTO
No han sido únicamente los agricultores los afectados por la ausencia de precipitaciones, ya que los ganaderos vivieron graves problemas en el mes de abril, momento en el que mucho de ellos tuvieron que recurrir a distintos alimentos ante la falta de pasto.
Lluvias que terminaron llegando de manera tardía y han producido "más daños que beneficios", según el secretario de UPA Zamora, indicando que incluso ha complicado la cosecha al generar malas hierbas que complican la recolección de las máquinas.
Un 2023 que llega al mes de julio dejando graves problemas en el sector primario de Zamora, generando una menor cosecha a causa de la falta de lluvias durante la primera parte del año y que esperan que, al menos, pueda paliarse con la inclusión de Zamora por parte del Ministerio de Agricultura como uno de los terrenos más afectados por la situación.



