UGT FICA Castilla y León alerta hoy del “preocupante” incremento de la gravedad de los accidentes laborales registrados en el sector de la construcción durante los primeros siete meses de 2026. Según los datos acumulados hasta julio, ocho trabajadores han perdido la vida en accidentes laborales en el sector, frente a los cinco fallecidos registrados en el mismo periodo de 2025, lo que supone un incremento del 60% de los accidentes mortales.
Según informa el sindicado en un comunicado recogido por Ical, la evolución también resulta “especialmente preocupante” en los accidentes graves ya que, hasta julio, se contabilizaron 36 frente a los 29 registrados en el mismo periodo del año anterior, lo que supone un 24,1% más. En cambio, el número total de accidentes con baja en el sector se sitúa en 2.161 frente a los 2.187 de 2025 con un descenso del 1,2%.
Esta tendencia al alza en la gravedad consolida para UGT una “preocupante” evolución en el sector de la construcción, donde los accidentes mortales se han multiplicado por cuatro en los últimos dos años (pasando de los dos fallecidos en 2024 a los ocho actuales), mientras que los siniestros graves encadenan también tres años de subidas consecutivas (22 en 2024, 29 en 2025 y 36 en 2026).
Para UGT FICA, estos datos evidencian que el problema no se encuentra únicamente en el número de accidentes, sino, especialmente, “en la gravedad de sus consecuencias”. El sindicato consideró que “el aumento de los accidentes graves y mortales obliga a reforzar de manera urgente las políticas de prevención, la vigilancia de las condiciones de trabajo y el cumplimiento efectivo de las medidas de seguridad”.
Por eso, el secretario de Salud Laboral y Medio Ambiente de UGT FICA Castilla y León, Juan Carlos García Luengo, señaló que no se puede asumir como “algo normal” que acudir cada día al trabajo pueda suponer sufrir un accidente grave o perder la vida. En este sentido, reclamó que la prevención sea efectiva y esté adaptada a los riesgos reales de cada obra, evitando que los planes preventivos se conviertan en “un mero trámite administrativo”.
Además, el sindicato consideró que debe reconocerse la elevada peligrosidad y penosidad de determinadas actividades de la construcción. En este sentido, UGT FICA mantiene su reivindicación de que las personas trabajadoras del sector puedan acceder a la jubilación anticipada mediante coeficientes reductores a partir de los 60 años. "No podemos pretender que una persona con más de 60 años siga trabajando en un andamio, manejando maquinaria pesada o realizando determinados trabajos a la intemperie como si las condiciones físicas fueran las mismas que a los 30 o 40 años”, apuntó García Luengo.
De hecho, más de la mitad de los accidentes registrados en el sector afectan a trabajadores y trabajadoras de entre 50 y 64 años, mientras que los accidentes sufridos por personas mayores de 60 años han experimentado un crecimiento especialmente significativo durante los últimos años. Cabe recordar que esta medida contribuiría a favorecer el relevo generacional que viene demandando el sector y en el que coinciden organizaciones sindicales y patronales, especialmente ante la necesidad de facilitar la incorporación de personas jóvenes a la construcción.
Y es que la construcción tiene un marcado carácter estratégico por su influencia directa en el desarrollo de otros sectores y representa aproximadamente entre el cinco y el seis por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Castilla y León, además de contar con más de 67.899 personas afiliadas a la Seguridad Social, es decir, un 6,9% del empleo.
La organización sindical reconoce el esfuerzo que desde el propio sector se viene realizando en materia de salud laboral y prevención, especialmente a través de la formación que reciben anualmente miles de trabajadores y trabajadoras en la Fundación Laboral de la Construcción pero reclama, asimismo, que se complementen con nuevas medidas ante la evolución de la siniestralidad.
Para conseguir disminuir la siniestralidad, UGT FICA reclama de nuevo un refuerzo de la prevención, una mayor vigilancia del cumplimiento de la normativa, más medios para la Inspección de Trabajo y un mejor conocimiento y registro de las enfermedades profesionales porque “reducir la siniestralidad en la construcción debe convertirse en una prioridad para empresas, administraciones y agentes sociales, con medidas específicas para los trabajos de mayor riesgo y un compromiso real para garantizar unas condiciones de trabajo seguras y saludables. Los datos nos están diciendo que algo está fallando y no podemos esperar a que se produzcan más accidentes mortales para reaccionar”, señaló García Luengo.
Dentro de este sector, la federación de industria, construcción y agro de UGT en la Comunidad puso el foco especialmente en las condiciones en las que desarrollan su labor las trabajadoras y trabajadores dedicados a la conservación y mantenimiento de carreteras, un colectivo que desarrolla una actividad esencial y que está sometido a una exposición permanente a situaciones de riesgo.
Al respecto, tal y como explican desde el sindicato, llevan tiempo avanzando en una hoja de ruta clara y concreta para mejorar las condiciones de este colectivo. Su objetivo es incorporar una regulación específica dentro del Convenio General del Sector de la Construcción, mediante un anexo específico para conservación de carreteras que reconozca expresamente la peligrosidad de los trabajos, la disponibilidad permanente, la viabilidad invernal y los retenes y guardias, tanto presenciales como no presenciales.
“No podemos normalizar que salir a trabajar en conservación de carreteras suponga jugarse la vida. Los datos de siniestralidad son intolerables”, advirtió Juan Carlos García Luengo, “la seguridad no puede depender del precio de una licitación. La contratación pública no puede seguir primando el criterio económico por encima de la vida de las personas”.



