Seis de cada diez españoles creen que es “muy probable” que puedan ser víctimas de una ciberestafa con pérdida económica, según la segunda edición del ‘Estudio de opinión sobre ciberseguridad’ elaborado por la Asociación Española de Banca (AEB) y CECA, junto con Sigma Dos.
En esta nueva entrega del informe, que ha contado con la participación de 4.000 ciudadanos y que analiza la percepción de los españoles sobre los riesgos asociados a los ciberataques, la ratio en este ámbito se ha elevado en 10 puntos porcentuales respecto a 2023.
Además, esta percepción es ligeramente mayor entre las mujeres y se incrementa con la edad. En el lado opuesto, poco más de un tercio de la población (38,4%) ve poco o nada probable que pueda ser víctima.
Respecto al esfuerzo de las empresas para garantizar la protección de los usuarios, en una escala de 0-10, la valoración media de la protección realizada por su entidad bancaria es de 7,3 puntos. Además, un 71,7% valora con un 7 o más la protección que lleva a cabo su entidad respecto a sus datos personales y financieros.
En cuanto a las medidas que los propios clientes implementan para prevenir el fraude, solo el 65,9% de la población piensa que adopta medidas suficientes para proteger su seguridad digital.
Globalmente, esta actitud se mantiene estable respecto a 2023, pero se incrementa entre las mujeres y las personas de 45 a 64 años.
El dato choca con la escasa formación de los usuarios para ello. En este sentido, el informe atestigua que un 62,8% de la población considera que tiene “poco o ningún conocimiento” sobre cuestiones de ciberseguridad.
Por sexos, entre las mujeres esta ratio se eleva hasta el 71,3%, mientras que por tramos de edad, los mayores de 65 años anotan la peor proporción, al elevar el porcentaje hasta el 74,1%.
Entre las medidas para garantizar la seguridad, la mayoría de los encuestados señala contactar con su entidad bancaria en el caso de detectar algo sospechoso, seguido del uso de datos biométricos para acceder y, en tercer lugar, no guardar las contraseñas en los dispositivos.
Sin embargo, el 48,5% de los españoles reconoce haber realizado alguna gestión digital de manera poco responsable o siendo consciente de su peligro o potencial riesgo, siendo más frecuente entre los hombres (52%) que entre las mujeres (45,1%).
Por el contrario, tan sólo un 4,2% de la población no ha llevado a cabo nunca ninguna conducta de riesgo. Entre las más comunes, no cambiar las contraseñas encabeza este tipo de decisiones con el 52,5%, seguida de darse de alta en webs sin estar seguros de que cumplen con la seguridad necesaria (44,8%) o utilizar dispositivos sin saber si están actualizados (34,3%).
Solo el 13,6% de las ciberestafas supera los 1.000 euros
Sobre el origen de los ciberataques, el sentimiento de amenaza viene dado con más frecuencia por la recepción de mensajes sospechosos (correo electrónico, SMS o WhatsApp) con contenido extraño, enlaces fraudulentos o archivos adjuntos dudosos. Así, el 65,4% de la población señala haber recibido este tipo de comunicaciones.
El segundo tipo de ciberataque más frecuente (39%) es el de las llamadas telefónicas fraudulentas de supuestas entidades bancarias, compañías conocidas u organismos públicos. Por último, una cuarta parte de la población afirma haber sido víctima de contactos fraudulentos a través de redes sociales.
Entre las consecuencias, el ciberfraude más habitual ha consistido en cargos no autorizados en la tarjeta de crédito (52,5%) o pérdidas económicas por compras online fraudulentas (36,4%). Por cuantías, el 39,6% de las pérdidas económicas son inferiores a 100 euros, mientras que el 32,4% se sitúan entre los 100 y los 500 euros. Solo el 13,6% de las estafas superan los 1.000 euros.




